domingo, 9 de noviembre de 2008

Einstürzende Neubauten- Tabula Rasa [1993]


La abstinencia de referencia sin lugar a dudas genera obras maestras como las que nos presentó el amigo defamas. Sin embargo, el disco que muy humildemente quiero compartir con l@s visitantes de este sitio es la otra cara de la moneda, el otro lado de la distinción como a más de algún contertulio le gusta decir. Me refiero a esas obras que se construyen y legitiman en base a la multiplicidad de referencias, no me refiero a referencias de otras bandas o ídolos de antaño de la música, sino a una más transversal. Es decir, al mundo.

Precisamente un disco como tabula rasa nos muestra una amalgama de referencias en el cual entran en pugna consigo mismas. Einstürzende Neubauten es el mediador de una batalla que se disfraza en acordes, ruidos y voces. Es la defensa de las máquinas en contra de si mismas en una lucha que no tiene ganador, pero si consecuencias. Desde niños muertos hasta la elaboración de discos. En definitiva, una (para) comprensión de una banda y una (para) observación de la música y el mundo.

Notas aclaratorias: No, el industrial no es fascista... pero la UDI si

Datos para conversaciones de esquina y/o parques:
1)Einsturzende Neubauten se caracteiza por fabricar sus propios instrumentos.
2)Pertenecieron a un movimiento dadaísta.




Descarga el disco Einstürzende Neubauten Tabula Rasa [1993] aquí :

http://www.sendspace.com/file/h2lgeh

miércoles, 29 de octubre de 2008

Dios odia a los cobardes: Tomahawk - Tomahawk [2001]

Me cuelgo ahora de mis propias determinaciones, ya no para hablar de tiempos acomodados a epitafios, nostalgias, o porvenires, simplemente me detengo para poner en entreparentesis todo lo anterior. Ciertamente con afanes presumidos de proyectar espacios que no ameritan (de un) tiempo.

Lo que suena ahora es aquel let-motiv que se abstiene de la referencia porque ya no la necesita, se constituye en el "centro de los mundos" -en un parafraseo lábil a Rivera-, se manifiesta una auto-comprensión de quien se convierte arte y parte de su propia obra. Quien otro que Mike Patton, y su extensa lista de proyectos, puede sino conseguir su propio mundo bajo el cual determinar un espacio donde se hace eco a si mismo, sin ser una reinvención constante, y sin ser, fundamentalmente, una (re) combinación de posibilidades de lo ya existente como notas y acordes.

El primer disco de Tomahawk posee esa fineza, de descolgarse de totems musicales como Faith no more y Mr. Bungle, y simplemente ser sin un tiempo concreto, cohexistir en el mundo Patton sin referencias. ¿Pretenciosa afirmación? No, ya que reducir Tomahawk a un popurrí de referencias sólo se convierte en terreno de melómanos preocupados por la taxonomía de la música, y de eso ya tenemos bastante.

En este disco, Tomahawk procede con la mesura Dios en la tierra, sincero como nadie odia a los cobardes, toma hasta emborracharse escupiendo a quienes han planteado el fin de la eternidad, para finalmente regresar al edén admitiendo que en una hipnosis regresiva se dio cuenta que Dios debió haber sido mujer. Simplemente un disco que admite las discontinuidades de suspenderse en la mente sin un tiempo definido, al margen de referencias inutiles para ser y constituirse, en definitiva, en la oportunidad oportuna de quien quiera escucharlo -y si quiere olvidarlo- cuantas veces sea necesario, con la garantía de saber que siempre estará donde mismo, en el espacio conferido por Dios para odiar a los cobardes.
Bajar TOMAHAWK - TOMAHAWK [2001]

martes, 7 de octubre de 2008

Señor autodestrucción: Nine Inch Nails- the downward spiral [1994]


A más de algún adulto joven le ha pasado que al llegar a una tienda de discos (de esas que puede ir un adulto común y corriente) a buscar ese material de los led zeppelín o algo de los Iron Butterfly que haga rememorar sus viejos tiempos de adolescente. Ya sea sumido en las drogas, militando en algún partido político o simplemente haciendo nada.

Pero resulta que en esa intrépida búsqueda podría derivar a dos consecuencias igual de desalentadoras. La primera es que simplemente no encuentre los discos o la segunda (que quizás para mi es más escalofriante) que estén ubicados en la sección de “clásicos”. Más allá de la ubicación espacial de esa sección, veo en esta clasificación de clásico un quiebre formalista sobre el pasado y el presente.

Es por eso que esta reseña parte de la base de un criterio atemporal, ya lo demostraron mis colegas el capitán y defamas como un disco o personaje puede ser una imagen de algún momento, ya sea pretérito, presente o futuro. Claro está que ese gran poder temporal conlleva a que a la vez no posea ninguna ubicación en el espacio ni en el tiempo.

The downward spiral refleja eso precisamente al momento de ser parte de ésta generación que empieza viendo películas de vampiros que escuchan los doors o denominándose como la generación “x” y que ahora muchos de ellos ya están empezando trabajar en alguna oficina o ejerciendo alguna profesión. En otros términos, ya completamente familiarizados con esto que podríamos llamar mundo.

Pero la pregunta que nos surge es ¿qué pasa en ese transcurso de una generación perdida a ser simplemente más de lo mismo? ¿Cuáles serían las sensaciones que devienen en ese momento? Por último ¿el habla o el silencio sería(n) suficiente para explicar a las mismas? Obviamente yo nunca podría tener una respuesta como esa, pero si podría sugerir que un disco de Trent Reznor podría ser un acercamiento una posible lectura de ese estado.

Es ahí precisamente donde actúa un disco como este. Dándonos una amalgama de sensaciones: melodías/ ruidos, dominación / libertad, crueldad/clemencia. Presentándose como la banda sonora no de procesos, sino que momentos. Pero también desaparece al momento que cambiamos de etapa en nuestra vida. Es por eso que representa un tiempo pero a la vez no representa nada, por que está condenado a desaparecer.

Es por ello el carácter autodestructivo de un disco como este, es cuestión de los lectores de un blog como el nuestro, el ver si estamos todavía en ese momento y si estamos dispuestos a salir de él.





Bajar aquí: http://www.sendspace.com/file/guby5y

lunes, 15 de septiembre de 2008

"En la Corte del Rey Crimson:
apocalipsis ahora”, 1969
…Resuena entonces de lo anterior querido “Defarras”,-o a cualquiera que gane el tiempo junto con nosotros- , que allí, tal como aquí, se escribe e inscribe la historia del Rock. En la cuerda floja. En el paraíso sin dientes. En la última verdad: la mentira... Por esta razón, yo me inscribo desde las rendijas de los sueños. Desde nuestro mundo onírico. Desde esa total agonía que se nos presentó ante la corte del Rey: la fotografía de nuestro presente; y que, a estas alturas, más que un álbum de música, me parece ser la recapitulación completa de nuestra propia esquizofrenia.

Un álbum que a mis manos llegó por herencia, y que ahora, luego de haberme preguntado y preguntado a quien darle este espacio, heme adoctrinado y maravillado por corroborar su propia trascendentalidad. King Crimson, viajando a través de los futuros de nuestro inconsciente nos susurraba al oído que sería del respiro humano. Y lo hacía desde su propio trono y en su corte; “in the Court of the Crimson King” (1969).

En un comienzo pensé escribir desde lo que ocurría por esos años para darle un sentido al disco, sin embargo tuve que detenerme porque es imposible hablar de él desde afuera hacia adentro. En este sentido, comprender a King Crimson de la misma manera es prácticamente imposible también. Por esta razón pensé, para poder combatir contra ello y comenzar a escribir, reflejar el disco canción por canción, no obstante, resultó esto ser otro modo cosificante de lectura. Por último, pensé: “¡qué mierda puedo decir de esta obra!...”, y creo que ahí salió lo mayormente circundante y significativo a que me refiero ahora: empezar desde la soltura frente a esta prisión, y seguir a esa flauta que me rodea y contempla a la vez…

Encontré en ello, luego de tal contemplación, el comienzo del fin. Los sonidos ya han entrado. Ya me han tomado. Lo único que quede de mi entonces, será lo que estos quieran con mi memoria… -¿y por qué la memoria?-, porque luego de haber hecho, es todo lo que me queda…


Sólo el epitafio de un derrumbe, para luego volver a sostenerme entre las cuerdas que construyen este tiempo y este espacio, y el que ya fue. Que pudo haber sido hace casi cuarenta años (1969), o hace simplemente un minuto. Porque sentado frente a la nada, la Tierra y el mundo se caen, de la misma manera como se derraman frente a la posesión del espacio y al calentamiento global…


Hablar frente a la corte del Rey entonces, más que hablar desde la cuerda floja, es dejar que ella te estrangule. Que te posea, te subyugue y te suelte cuando se acabaron las pilas del personal, o alguno muy hueón pensó que era importante para ti saludarlo. En fin, es aquel momento en que los medios racionales son escasos. Porque el pensar en el terreno de los sueños es escaso…


¿Cómo recuperarnos entonces de tal yugo?... es simplemente imposible. Deja a tu mente enmudecerse. A veces, es mejor callar y escuchar a los susurros del deseo. Silenciándonos dediquemos tiempo a los objetos, a re-conocer la materia. A sentir lo delicioso de una cuerda de metal que late entre la uña y la carne. A poseernos desde una ilusión… Para que luego nos devuelva el verso, y con éste, el sentido. Ahí, en el patíbulo. Mirando de frente el panteón que envuelve la mesa redonda con héroes más lejanos que ese lugar. Ahí, en ese palacio que recibe el sol poniéndose en la distancia a través de ventanales altos y delgados. Que alumbran tu lado izquierdo y te devuelven la razón. Mira de frente al Rey, y ruégale por un cuidado de tu pueblo, porque tú sabes lo que vendrá; porque tú lo estás viviendo en carne propia; porque tú añoras que alguien mejor que tú conduzca el mensaje que tienes para entregar. Por eso esperas ansioso el amanecer. Porque en él puede presentarse el momento que antecede nuestro fin… Porque ya, y sólo ya, puede ser cuándo para que cómo, entienda que el qué, no se escribe con palabras…


…sin más entonces es que acaba el disco y te devuelve a tu, a mí, y a nuestra propia balada ya (d)escrita…


Eso es lo que este disco comprende: una fotografía de nuestro presente sacada hace casi cuatro décadas atrás. Es, en el fondo, un disco que hace de las notas musicales un perfecto celuloide de una era final. Una historia a encontrarse por alguna civilización extraterrestre cuando ya aquí no quede nada. Cuando ya, sólo importe el registro de nuestros errores para no ser reproducidos en algún otro lugar. Cuando ya, la única aventura predecible del final sea la memoria: la proyección eterna de una constante epitafia…

Descarga el disco aquí:


http://www.sendspace.com/file/cmx1ws

lunes, 25 de agosto de 2008

Johnny Cash - At Folsom Prison [1968]

Hay que ser un irresponsable para comenzar el dialogo en La Esquina haciendo uso de Johnny Cash. Él, preso de esa linda fama de la que parasitan todos los subproductos del sistema aprendió que se puede ser un excesivo, estar en la cuerda floja, vivir y morir decentemente con un presente que perseguía sus días desde el motivo de la irresponsabilidad.
Simplemente un cara dura, de esos que siempre surgen y son idolatrados por ser efectivamente eso.. En esto no hay nada nuevo, la espectación de quienes siguen la música esta permanentemente buscando a quien consagrar con el titulo de "idolo" o "procer". Se cifran las espectativas en tipos reñidos con la moral, el abuso de sustancias, el desenfado en el escenario, la vehemencias de las letras, renegar de dios y escupir al diablo... sabemos (claro que lo sabemos) que quienes cumplan estas características seran parte de la inmortalización sacro-santa por parte de la audiencia y de la industria músical. Sin embargo, y esto también lo sabemos, que el porvenir de estos proceres esta ya hecho, la senda que siguen es bien simple: mueren por sobredosis de alguna cosita o bien se redimen y expian sus pecados en alguna novedosa religión (buscando nuevos dioses, y por cierto, nuevas cositas con que alterar la percepción).. es éste el decálogo de los idolos en pos de la inmortalización de sus figuras, la permanencia en la historia y en la conciencia de la audiencia depende de cuan morbosamente bien mueran (Para que vamos a entrar en los detalles de el baño de Elvis Presley, lecho de muerte de ese rey) o de que mejor manera consigan fundamentar su cambio al islam (estoi pensando en Yusuf Islam, antes conocido como Cat Stevens.. una notable vuelta de redención).
La entrada que tiene Johnny Cash en todo esto es justamente la excepción de lo antes descrito, la inmortalización como procer, como idolo, es ungida desde las trivulaciones de un hombre imperfectamente normal, que es recogido por la fama a partir de su precaria forma de tocar la guitarra (que le valio la conformación de su propio ritmo dentro de el country: el boom-chick-a-boom), su timidez espontanea que mantenia centrada la antención en los movimientos de la guitarra sobre el escenario (haciendo normal lo desconcertante de su actitud nerviosa), y por sobre todo su desparpajo convencido de que era el mejor.. eso ante la evidencia de los hechos que demostraban que el presente siempre pudo ser mas dulce (y ser efectivamente el mejor), pero Cash siguió la cuerda floja de auto-presentarse en los escenarios ( "Hello, I'm Johnny Cash", con esta frase comenzó todas sus presentaciones) como lo que era; con la precariedad de un sujeto que se le atribuye ser un irresponsable por su adicción a las anfetaminas y al alcohol por más de 30 años, por dejar a su mujer e hijos por June Carter, mujer que siguió obstinadamente (por el simple hecho de quererla y amarla, es quizá ella la única redención en su vida), el despilfarrador de dinero arrogante que se aleja de su cuna (y de su pasado marcado por la precariedad material) a través de sus gastos... en fin, la empatía de Cash se juega en ser un idolo con pies de barro, cosa que todos sabían, y que el no desconocía y la hacia coherente con la vida que quiso llevar.
Por lo mismo, la simpatía que tuvo hacia los presidiarios de la penitenciaria de Folsom en San Quentin EEUU (de donde sale el disco de esta nota: Johnny Cash - At Folsom Prison [1968]) está marcada por un respeto solemne de quien se reconoce en quienes hacen de público, siguiendo este juego del "idolo". No obstante, Cash se sienta al lado de los reos de Folsom sabiendo que el también merece estar ahí, no como idolo sino como uno más. Experimenta la convivencia con tipos que comparten sus mismos valores: el de mantenerse en la línea, la cuerda floja de malabariar con el bien y el mal viviendo para contarlo, viviendo para hacerlo ver. Y lo hace ver, interpretando la angustia de que al fin y al cabo la unica diferencia entre él y los reos es que caprichosamente Cash no esta detrás de las rejas, sino que goza de la ignomiosa libertad de un mundo que le parece hipócrita, lleno de valores que se hacen humo a cada instante y que sin embargo se siguen sosteniendo. En Folsom Prison no existen ese tipo de patrañas, el espacio reservado para la redención se extinguió, no por falta de esperanza o fé en ellos mismos, sino por coherencia, por consecuencia de seguir caminando en una sola línea, en la senda que tocó llevar inexorablemente como devenir de la vida, haciendose cargo de morales y valores construidos muy personalmente. Línea, senda, un camino que tipos como Cash y los reos Folsom Prison comparten como buenos irresponsables que son, en el orgullo de saberse así.






BAJAR ACÁ: Johnny Cash - At Folsom Prison [1968]

http://www.sendspace.com/file/w1ym8j